..Y volar.
miércoles, 24 de agosto de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
Deberías saber que...
Vendrán tiempos mejores por los adoquines de la bohemia. Panfletos en las aceras de un tiempo pasado, saludan el futuro mísero que esperamos como aguas de Mayo. Quedó atrapado un barco de papel en una colección de sombreros. Rompimos la hucha de ahorros del cerdito de la infancia y canjeamos las muñecas de mafalda en minifaldas. Lujuriosa es esta adolescencia efímera, que encuentra historias atípicas en milatardeceres. Trafican los pájaros con el vuelo un mañana, del que hablabamos antes. Pese al progreso aparente de la vida, no evolucionamos, recaemos en peores vicios, nuevas costrumbres, sin malos recuerdos. Trasnochar no suena bien en las mañanas de resaca, en las de reinventar el mundo, de afrontar nuevos retos o batallas, proseguir en la escarpada de la vida, aprender del trascurso de los días. Nadie inventó leyes mas que el tiempo. La piel ya huele a mojada, ya no es de la lluvia de la ventana...
viernes, 25 de febrero de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
1994.
Mi generación es aquella que no tiene escrúpulos para escribir un mensaje defendiendo sus ideales en la puerta de una plaza de toros. Son masas de jóvenes que encharcan las calles precipitando carteles y gritos de protesta con esperanzas de renovación y cambio. La multitud que participa en ONG para Chiapas y también contribuye en sus casa para salir adelante. La que va a sufrir el cambio climático, y la que va a hacer historia. Todo depende de los ojos con que lo queráis ver. El futuro es de los jóvenes.
Improvisemos.
domingo, 16 de enero de 2011
De un tiempo a esta parte...
De un tiempo a esta parte, me replanteo que la idea de seguir viva no es más que instinto animal. Y si te sirve de consuelo, me rompo la cabeza todavía en un quizá, en que nos esperaba o sencillamente imagino que haríamos en este momento, cuando el frío ya empapa los huesos y las tardes son más oscuras por no estar a mi lado.
Lamentablemente, no somos más que lo que fuimos y me despido de las últimas hojas que caen este otoño, de las golondrinas de Lorca, de atardeceres que acababan en ti, de espectros Universales, de flores sintéticas, de cajas de madera de roble, de ventiladores hojalata y de polvorientos libros centenarios con final feliz. Lamentablemente, seguiremos frustrándonos por la incertidumbre de lo que hubiéramos sido.
De un tiempo a esta parte, otra nueva luz se cuela por las rendijas de la persiana que ahora están a medio cerrar. Cubre al salón con un tono dorado, son las 8:13 de un Viernes de Octubre, y comparto con tu sombra algunas canciones de Cat Stevens. Las fechas en las que estamos o quizá las vibraciones que corren me conducen a una respiración profunda y lenta con un latir sereno. Diría que unos quince grados en el ambiente y un poco de humedad. Las cortinas de este pequeño antro están echadas y el viento busca hacerle bailar un blues al son de la música. El techo, a menos de dos metros del suelo y los tonos tierra del inmobiliario, resaltan el humo de un incienso olor canela, empalagoso que intenta escapar de allí, chocando con la luz que empezaba a anaranjear. Aquí, es el lugar más indicado para presenciar tus sombras, recordar mis fantasmas y vivir nuevas rutinas.
Improvisemos.
Lamentablemente, no somos más que lo que fuimos y me despido de las últimas hojas que caen este otoño, de las golondrinas de Lorca, de atardeceres que acababan en ti, de espectros Universales, de flores sintéticas, de cajas de madera de roble, de ventiladores hojalata y de polvorientos libros centenarios con final feliz. Lamentablemente, seguiremos frustrándonos por la incertidumbre de lo que hubiéramos sido.
De un tiempo a esta parte, otra nueva luz se cuela por las rendijas de la persiana que ahora están a medio cerrar. Cubre al salón con un tono dorado, son las 8:13 de un Viernes de Octubre, y comparto con tu sombra algunas canciones de Cat Stevens. Las fechas en las que estamos o quizá las vibraciones que corren me conducen a una respiración profunda y lenta con un latir sereno. Diría que unos quince grados en el ambiente y un poco de humedad. Las cortinas de este pequeño antro están echadas y el viento busca hacerle bailar un blues al son de la música. El techo, a menos de dos metros del suelo y los tonos tierra del inmobiliario, resaltan el humo de un incienso olor canela, empalagoso que intenta escapar de allí, chocando con la luz que empezaba a anaranjear. Aquí, es el lugar más indicado para presenciar tus sombras, recordar mis fantasmas y vivir nuevas rutinas.
Improvisemos.
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