domingo, 16 de enero de 2011

De un tiempo a esta parte...

De un tiempo a esta parte, me replanteo que la idea de seguir viva no es más que instinto animal. Y si te sirve de consuelo, me rompo la cabeza todavía en un quizá, en que nos esperaba o sencillamente imagino que haríamos en este momento, cuando el frío ya empapa los huesos y las tardes son más oscuras por no estar a mi lado.
Lamentablemente, no somos más que lo que fuimos y me despido de las últimas hojas que caen este otoño, de las golondrinas de Lorca, de atardeceres que acababan en ti, de espectros Universales, de flores sintéticas, de cajas de madera de roble, de ventiladores hojalata y de polvorientos libros centenarios con final feliz. Lamentablemente, seguiremos frustrándonos por la incertidumbre de lo que hubiéramos sido.
De un tiempo a esta parte, otra nueva luz se cuela por las rendijas de la persiana que ahora están a medio cerrar. Cubre al salón con un tono dorado, son las 8:13 de un Viernes de Octubre, y comparto con tu sombra algunas canciones de Cat Stevens. Las fechas en las que estamos o quizá las vibraciones que corren me conducen a una respiración profunda y lenta con un latir sereno. Diría que unos quince grados en el ambiente y un poco de humedad. Las cortinas de este pequeño antro están echadas y el viento busca hacerle bailar un blues al son de la música. El techo, a menos de dos metros del suelo y los tonos tierra del inmobiliario, resaltan el humo de un incienso olor canela, empalagoso que intenta escapar de allí, chocando con la luz que empezaba a anaranjear. Aquí, es el lugar más indicado para presenciar tus sombras, recordar mis fantasmas y vivir nuevas rutinas.





Improvisemos.